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Innecesaria Notoridad

Imposible arrancarse el alma en cada latido Qué culpa tendría mi vida de creerse todos los cuentos Ahora me pregunto, es culpa de mi alma o es culpa de la guerra? Quién más que yo sabe el dolor presenciado por todos los que nunca lograron nada, pero de eso no se trataba. Qué lástima! Ahora me encuentro encerrada entre las 4 paredes que nadie le molestó siquiera en imaginar y viene una hermosa niña, con los ojos brillosos y los pies chuecos a decirme del mundo las cien maravillas crímenes en la escuela, cartas a sitios que no llegan, padres ausentes. Cuénteme una de vaqueros, le grito a los presentes No se puede vivir con tanto dolor sobre el pecho Lástima, nadie lo entiende.

Encarando a la muerte

La parca a decidido que es momento de revelar amoríos Salieron todos como locos buscando trozos de mis despojos Estaban sedientos y yo aterrada Ausentes de todo credo me veían pasar como su reflejo El ángel loco, caído del cielo. Mírala hablar con cualquiera Cruzar las piernas Profesar condenas Mírala existir en nuestra existencia, completamente ajena. Una nena se me acercó y me preguntó con voz quebrantada "Niña, ¿usted tiene casa?" Nunca he pertenecido Perderme, Volver, Hoy da lo mismo.

18:18

Idiotas, todos aquellos que creyeron alguna vez que una bandera nos salvaría de nuestro pasado. Con el dolor de mi alma escribo estos versos, para cantarte siempre que pueda hacerlo Eres redentor Mi lucha sin descanso Pequeño saltamontes, Brinca fuerte en tu llano. Nunca hubiese habido problema, si loca nunca hubiese estado Porque aquí convivimos entre revueltas Locos, grandemente enaltecemos tu llanto, Y nos reconocen las caras, de los que hemos dejado Y creemos en santos, que no hacen milagros, Porque una vez estuviste conmigo Eterna soledad Y pretendí ser tu amigo, para darte la inmensidad. Para ti todas mis coplas, Complejo cansado En otras casas se marchitan rosas, mientras tú, compras castañas. Pero tu rostro ha sido tierno Enalteciendo el reflejo de tantos Se conocen como loros Nunca detendrían su paso.

Big hard sun

Todos somos panas, pero nadie es pana de nadie hasta que se demuestre lo contrario ¿Cómo uno puede comer sabiendo que hay quienes no comen?, O amar sabiendo que hay locos de atar en las calles, sin medida ni distinción Orgullo y prejuicio nunca fue juego Pero cuando inventas un poco Cuando vas más allá del fuego Todo se torna adictivo e incluso convulsionante Y si se trata de vicios, hacerme estandarte. 

Mariqueando Ando

La felicidad no supone más que el placer de acostarse cada noche cansado y con sueños. Qué tortura acarrea para aquellos que siempre despiertos, cruzan las Américas como un hombre sin rastro. Zumbaba la abeja, “las flores no me quieren, los niños no me temen, ¿Cuál es el sentido de la vida ahora? Zizageando en su vuelo, Lento ¡Qué particularidad! – narraba el ciego – Que haces al hombre pasar del olvido y yo, que sé de ello. Es imposible pensar con tanto ruido y smog Es imposible volar con alas tan pequeñas y un peligroso aguijón. Amarte aun con hambre no es amar, porque siempre caería de nuevo Tengo mi calma en tu ausencia Y tu nombre en mi recuerdo.

Gloria a mi bravo pueblo

Suenan en mi ventana Los estruendos de la realidad El sonido que una vez me sacó de casa Recuerdo con exactitud aquel lugar El caos se apoderó indecoroso, como siempre, lleno de impotencia Era difícil de ocultar Así que en lugar de correr caminamos rabiosos Para evitar que nos llegaran a lastimar Y mientras suene en mi corazón La lucha de mi gente Yo continuaré luchando Por mantenerlos juntos, hasta la muerte Artistas Poetas Amas de casa y señoras sin hogar Todas cantan hoy el himno El himno de mi libertad. Ahora que soy presa de conciencia Por haber caído en el primer juego Soy libre de espíritu Y eso, es todo lo que quiero.

El silencio de los inocentes

Hoy los vi pasarse de nuevo como viejos en sus bufetes Bien vestidos, perfumados, elegantes... Hasta con copete. Me intrigó mucho sus dudas Se quejaban de lo injusta de la muerte Yo que pensaba la vida era condena dura Fíjese que algunos de verdad no tienen deberes. Sé que me reconoció Sé que yo también lo conozco Sé que nuestras manos en algún momento estrechó Sé que nunca lo llamaré un hermano. A ti te dedico mi canto Mi poesía y mi locura A ti, completo y absoluto extraño Lleno de ira y ahogado en dudas Perdedor de quinelas Jaque-mate a tu reina Celebro tu condena Mientras, me visto de princesa.