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El silencio de los inocentes

Hoy los vi pasarse de nuevo
como viejos en sus bufetes
Bien vestidos, perfumados,
elegantes... Hasta con copete.

Me intrigó mucho sus dudas
Se quejaban de lo injusta de la muerte
Yo que pensaba la vida era condena dura
Fíjese que algunos de verdad no tienen deberes.

Sé que me reconoció
Sé que yo también lo conozco
Sé que nuestras manos en algún momento estrechó
Sé que nunca lo llamaré un hermano.

A ti te dedico mi canto
Mi poesía y mi locura
A ti, completo y absoluto extraño
Lleno de ira y ahogado en dudas

Perdedor de quinelas
Jaque-mate a tu reina
Celebro tu condena
Mientras, me visto de princesa.

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